Artículos

Imprimir

Yo soy el tambor

"Ayer es historia mañana es un misterio.
¿Y hoy?
Hoy es un regalo.
Por eso lo llamamos el presente”
.

Babatunde Olatunji

tambor - ¿De dónde viene la música? Preguntó un ministro en un oficio religioso. Dos niños alzaron la mano, uno dijo, - de la radio, el segundo contestó - de Dios. Yo creo que la música nace del corazón. ¿Procede la música de lo externo, de lo eterno o de lo interno?

Hoy presentamos una audición, que nos muestra fehacientemente el poder de la música, en este caso en el ámbito socio-cultural. Seguro que podemos extraer ideas, ejemplos y actitudes para despertar el ritmo que hay en nuestro interior, encontrar nuestro propio ritmo y fundirnos en nuestro entorno. Comprender el ritmo es fundamental para que la música de la vida fluya.

Para ello nos ayudaremos de una breve descripción de algún concepto básico que hace referencia al ritmo, y así poder entender mejor este elemento fundamental de la música, del universo, del hombre el cual que está presente en las demás artes. En música, el ritmo organiza el tiempo y está íntimamente relacionado con el movimiento y la danza, con la poesía y la prosodia.

 

Cuando hablamos de ritmo, nos referimos a los elementos musicales que pertenecen al movimiento hacia delante, sin ritmo nos estancamos, la música se paraliza.

Para entenderlo racionalmente, es necesario comprender algún concepto básico: Pulsación, métrica y ritmo. El primero es un latido regular y constante implícito en la música y está relacionado con el tempo (velocidad, despierta nuestro cuerpo), el segundo se refiere, a una sucesión regular de acentos basados en los tiempos del compás, sus divisiones y subdivisiones (matemáticas, en música se organiza generalmente en compases.) y el tercero se refiere a la elaboración artística (intuitiva, alma) mediante las combinaciones de las duraciones de los sonidos que se representan mediante las figuras de nota, y que en música se ordenan a través de los compases, hay ritmos de un compás y hay ritmos de dos, tres, cuatro o muchos más compases. Hay ritmos simétricos y ritmos asimétricos, entre otros muchos…

Otro aspecto del ritmo, - más allá de cualquier explicación teórica musical o didáctica,- es que el ritmo es algo innato en el ser humano. Hay ritmo en todos y cada uno de los aspectos del ser humano. Todos tenemos ritmo, todos somos ritmo. Sólo tenemos que descubrirlo y veremos que el ritmo es interior, no exterior. Nosotros somos polirritmos caminantes, no sólo en lo biológico, sino también en lo emocional y mental.

“El ritmo es el alma de la vida.
Todo el universo gira en ritmo.

Todo y cada acción humana gira en ritmo“.

Babatunde Olatunji

El 6 de abril de 2003, un día antes de cumplir 76 años, una de las figuras más importantes de la música popular de la segunda mitad del siglo XX, falleció en Salinas, California, rodeado de familiares y amigos y, rodeada espiritualmente por el amor y las oraciones de miles de personas de todo el mundo, que solían contarlo como uno más entre sus familia.

Babatunde Olatunji, tuvo un profundo impacto en todos los que lo conocieron, en todos los que habían sido tocados por su amor por el tambor y, por la cultura africana que nutrían ese amor.

"El espíritu del tambor es algo que siente pero no puede poner sus manos,
Te hace algo desde adentro hacia afuera.
. .
Ataca a la gente de muchas maneras diferentes.

Pero el sentimiento es uno que es satisfactorio y alegre.

Es un sentimiento que te hace decir a ti mismo, '

¡Me alegro de estar vivo hoy!
¡Me alegro de ser parte de este mundo! “
Babatunde Olatunji

De niño, Olatunji, de la etnia Yoruba, solía acompañar a su tía Tanyin para oír los tambores - huecos de árboles y cubiertos con la piel de cabras – los tambores nos cuentan la vida de sus gentes. Los tocadores de tambor celebraban cada ocasión, proclaman la llegada de los políticos locales, evocan los sueños y aspiraciones de su pueblo. El tambor de su infancia se convirtió en sangre de su vida y en su experiencia adulta. En África a los tres tambores graves se les llama madre, padre e hijo. Cada familia está afinada entre sí. Los instrumentos forman una familia, afinados y armonizados entre ellos. Que gran metáfora de la vida. Todos somos instrumentos de armonía. Olatunji creció y viajó por todo el mundo popularizando la música de su patrimonio Yoruba.

El impacto de Olatunji en la cultura del tambor en todo el mundo no tiene precedentes. Ha sido miembro de las facultades en el Instituto Esalen en Big Sur, California (para la educación alternativa de corte humanismo y, organización sin fin de lucro...) y el Instituto Omega en Rhinebeck, Nueva York (El Omega Instituto de Estudios Holísticos es un centro de retiro educativo sin fin de lucro ubicado en Rhinebeck, Nueva York. Fundada en 1977 por Elizabeth Lesser y Stephan Rechtschaffen, e inspirada por el místico sufí, Pir Vilayat Inayat Khan, hijo del gran místico Hazrat Inayat Khan) durante más de 15 años. Tocó con Mickey Hart, los Grateful Dead, Airto Moreira y Carlos Santana en su grabación de 1986 Drums of Passion: The Beat. Baba fue el colaborador más importante en la popularización del tambor africano en los Estados Unidos.

Olatunji viajó por todo el mundo durante casi medio siglo dando talleres de percusión difundiendo su amor por el tambor, el canto, la música y la cultura africana inspirando generaciones de músicos estadounidenses, muchos de los cuales, gracias a él, dedicaron sus carreras a la música africana y, crearon cadena siguiendo difundiendo el mensaje de Baba a sus estudiantes.

“Yo soy el tambor, tú eres el tambor, y nosotros somos el tambor. Porque todo el mundo gira en ritmo, y el ritmo es el alma de la vida, porque todo lo que hacemos en la vida está en ritmo”.

Babatunde Olatunji

Babatunde Olatunji, fue aclamado como el padre del tambor africano en los Estados Unidos. Durante casi cincuenta años difundió un mensaje de amor con su tambor. Legiones de amigos y estudiantes lo consideraron como una gran influencia en sus vidas, tanto musical como espiritualmente. Considerado por muchos como una "leyenda viva", era extremadamente amistoso y abierto, siempre tuvo tiempo para hablar con los aficionados y admiradores. Incluso aquellos que lo conocían por primera vez lo llamaron simplemente "Baba".

Michael Babatunde Olatunji nació en 1927 en Ajido, Nigeria, un pequeño pueblo pesquero de la etnia de los Yorubas a unos cuarenta kilómetros de Lagos, la capital de Nigeria. Su infancia estuvo llena de cantos y tambores. Esta pequeña ciudad pesquera y comercial amplificó el flujo y el reflujo de las estaciones a través de los sonidos de tambores que aún resuenan a través de las noches.

Soñó con convertirse en diplomático para ayudar a su pueblo y en 1950 recibió una beca de Rotary International para el Morehouse College de Atlanta, allí fue condiscípulo de Martin Luther King. Con Luther King le unió una amistad de por vida, participando con él en numerosos actos por la igualdad y los derechos de los negros en los EEUU, fue junto a él a la famosa Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad. Olatunji nunca pensó en ser músico y  cuando llegó a Morehouse, se sorprendió de lo poco que sus compañeros de universidad sabían de África.

Los estudiantes universitarios, "No tenían concepto alguno de África", recuerda. "Ellos hacían todo tipo de preguntas." Como por ejemplo: ¿Los leones realmente vagan por las calles? ¿La gente duerme en los árboles? “Incluso me preguntaron si los africanos tenían colas... Pensaban que África era como se representaba en las películas de Tarzán. La ignorancia es felicidad, pero es una felicidad peligrosa.

"África había dado tanto a la cultura mundial”, seguía comentando baba, “pero ellos no lo sabían, así que decidí educar a mis colegas sobre África. Tras las clases, los invitaba a mi habitación y hablábamos de su herencia africana. En la radio me invitaron a hablar de música africana…en donde yo explicaba, “¡Qué era eso de la música africana!” En un programa de televisión que vimos se cantaba “I Love Lucy”, cantando por Ricky Ricardo, y “Baba loo, aiye” que es una canción popular Yoruba de Nigeria, cantada por los recién casados ​​y que dice: “Padre, señor del mundo, por favor, dame un niño con el que jugar”.

Gradualmente enseñó a sus compañeros universitarios, algunos de los ritmos canciones y danzas de su tierra natal, y en 1953 Olatunji organizó su primera actuación de música y danza africana. “Ese fue el primer concierto de danza africana que se hacía en EEUU, y tuvo mucho éxito”, dice. -La gente blanca vino desde el centro de Atlanta para poder verlo.

Olatunji se graduó en Morehouse College en 1954. Obtuvo una licenciatura en Ciencias Políticas y una licenciatura en Sociología. Siguiendo con su sueño de convertirse en diplomático y poder ayudar a du pueblo, se mudó a Nueva York y se matriculó en la Escuela de Postgrado de Administración Pública y Relaciones Internacionales de la Universidad de Nueva York. “No tenían becas para los africanos”, dice Olatunji, “así que trabajaba en una fábrica de bolígrafos, iba a clase y luego por la noche tocaba en la sala África en Lexington Avenue. Más adelante trabajó para una empresa de construcción en Hackensack, Nueva Jersey. Y también ayudó a construir la planta de Ford Motor de Atlanta”.

Al mismo tiempo, dado su empeño de difundir la cultura africana, organizó una pequeña compañía de tambores y danza y comenzó a impartir programas escolares sobre el patrimonio cultural africano. En 1956, se le pidió que contribuyera con una canción para la primera grabación de UNICEF para niños. A través de la grabación de UNICEF, Olatunji fue presentado al Coro de la ONU, y su director lo puso en contacto con Radio City Music Hall y el arreglista Raymond White.

White pidió a Olatunji que colaborara en una actuación con la Radio City Music Hall Orchestra. “African Drum Fantasy” allí tocaba cuatro espectáculos al día durante siete semanas, en 1958. Asistió a uno de esos espectáculos, Al Han, un ejecutivo de Columbia Records. Han, tras quedar absorto, contrató inmediatamente a Olatunji para realizar una grabación, donde se produjo la grabación seminal en 1959 de “Tambores de la Pasión”.

Aclamado como el primer álbum para llevar la música africana a los oídos occidentales, “Tambores de la Pasión” fue un gran éxito, y finalmente llegó a ser el número 13 en las listas de Billboard (una especie de 40 principales americanos). Olatunji continuó sus actuaciones en la escuela pública en Nueva York, en Nueva Jersey y en Connecticut, y quiso promover el álbum con los jóvenes estudiantes. "La gente en Columbia pensó que el título era demasiado arriesgado," Baba se ríe, y comenta "por lo que no me ayudarían a promoverlo en las escuelas…"

Tambores de la pasión, vendió millones de copias y nunca ha dejado de reeditarse. Respecto a recuperar el título original de su álbum, Baba dice con evidente tristeza y frustración, "hasta que conocí a un muy buen abogado llamado Bill Krasilozcky, que me ayudó a recuperar el título de Tambores de la Pasión, después de más de veinte años".

A lo largo de la década de 1960, Olatunji montó en una ola de popularidad que le valió apariciones en programas como The Ed Sullivan Show, The Tonight Show con Johnny Carson, The Bell Telephone Hour y The Mike Douglas Show. Tenía un combo de jazz (Los combos son grupos de entre cinco y ocho estudiantes con una instrumentación apropiada para interpretar todo tipo de músicas actuales y música jazz) en Birdland que se abría para artistas como Count Basie, Duke Ellington y Quincy Jones. "Yusef Lateef era el director", recuerda, "y tocabamos con Clark Terry, Snookie Young, Coleman Hawkins, Horace Silver, Dizzy Gillespie y John Coltrane.

“Estábamos tocando “Afro-jazz” antes de que alguien lo llamara así”. En 1964, Olatunji organizó actuaciones en la Feria Mundial de Nueva York. Utilizó el dinero que recaudó en la Feria Mundial, para crear y dar inicio al COCA, Centro Olatunji para la Cultura Africana, que se inauguró en Harlem en 1965. El centro ofrecía clases de danza africana, música, lenguaje, folclore e historia por dos dólares por clase. Se ofreció un programa de formación para maestros, y los domingos se celebraba una serie de conciertos de Roots of Africa con actuaciones de músicos legendarios como Yusef Lateef, John Coltrane y Pete Seeger.

“John Coltrane tocó su último concierto en mi centro”, recuerda Olatunji, en los comienzos de andadura de su centro africano en Harlem, “Él nos hacia una donación de 250 dólares cada mes, y también los Rockefeller nos dieron 25.000 dólares”. Con renovada ilusión y viendo que el proyecto gustaba, pedimos una subvención a la Fundación Ford, pero nos dijeron: “No financiamos su tipo de programa”.

Era muy difícil conseguir apoyo, las familias negras acomodadas, nos sacaban a sus hijos de nuestro centro. Teníamos un programa para niños, y todos los sábados, yo tenía que recoger a niños de la calle y traerlos al centro para enseñarles algo sobre su patrimonio cultural, siempre tuvimos problemas para llegar a pagar el alquiler, y tenía que acudir a los tribunales todos los años sólo para tratar de mantener nuestro arriendo”.

En 1966, Columbia dio terminó al contrato de grabación de Olatunji después de lanzar cinco álbumes. Preguntado si estaba desanimado por el revés, como hombre de vastísima cultura, respondió con una de sus muchas recitaciones poéticas, esta vez de la poetisa británica Ella Wheeler Wilcox. “Recuerda esto”, dice, “y quiero que escribas esto:” ”No hay posibilidad, no hay destino que pueda eludir, obstaculizar o controlar la firme resolución de una alma determinada y grande, y todo da paso antes que él, porque no hay ningún obstáculo que pueda detener la poderosa fuerza de un río que busca el mar, o hacer que la esfera ascendente del día espere”.

Habiendo perdido su contrato de grabación, Olatunji se concentró en la enseñanza. De 1968 a 1982, enseñó en la Escuela de Bellas Artes Elma Lewis en Roxbury, Massachusetts, dos días a la semana. Luego volaba a Ohio para enseñar en la Universidad Estatal de Kent, y luego, de regreso a Nueva York para dar sus clases en el Centro Olatunji. ¿Cómo mantuvo tal ritmo? "Porque amo lo que hago", responde. "Dios me había dado la oportunidad de devolver algo al mundo".

El Centro Olatunji cerró en 1984 debido a dificultades financieras. Pero Baba permaneció indiferente. "Dios trabaja de maneras misteriosas", dice. "Una puerta se cierra y otra se abre, usted le pide dirección y él se la revela". En noviembre de 1985, Olatunji estaba tocando en San Francisco cuando Mickey Hart del Grateful Dead se le acercó después del concierto. -Tal vez no te acuerdes de mí -dijo Hart-, pero tú eres la razón por la que yo hoy toco la batería y soy reconocido. Hart había estado en sus primeras clases y audiciones veinticinco años antes, cuando Olatunji se presentaba en la escuela primaria de Hart en Long Island. “Siempre he invitado a algunos estudiantes a subir al escenario a tocar conmigo”, dice Olatunji. “Mickey fue uno de ellos. Levanté su mano y dije, ¡Es bueno!”.

Hart, por ese tiempo, consagrado como un excelente percusionista y musicólogo, invitó a Olatunji a tocar para los Grateful Dead, la banda de rock de Hart, en un concierto próximo, ya a finales de los años 80. Hart produjo un par de grabaciones para Olatunji. "Mickey Hart me trajo de vuelta a la circulación", dice Olatunji. "Eso fue el 31 de diciembre de 1985 y nunca lo olvidaré, cuando le das el amor, recuperas el amor.

A lo largo de su carrera, la enseñanza de otros acerca de la cultura africana y los tambores ha sido la mayor prioridad para Olatunji. En su video educativo de 1993, Babatunde Olatunji: African Drumming (Interworld Music), explica su famoso método de "tocar, hacer, pa”.

Baba creó el popular método Gun-Dun, Go-Do, Pa-Ta para aprender patrones de percusión en los que estos sonidos hablados fueron capaces de ayudar a recordar los sonidos hechos en la mayoría de los tambores de mano - con el Gun-Dun denotando las notas de bajo tocadas con derecha e izquierda; El Go-Do que denota los tonos abiertos; Y el Pa-Ta que denota las bofetadas. Este método simple, revolucionó el aprendizaje de miles de estudiantes de tambor de mano en Occidente. 

Cuando se le preguntó cómo se le ocurrió una manera tan lógica y sistemática de enseñar, Baba naturalmente desvía el reconocimiento. “Debo dar crédito donde se debe el crédito”, dice. “Estaba allí todo el tiempo, proviene de las consonantes en lengua yoruba, no inventé el sistema, lo acabo de descubrir”.

En dicho método, no se habla de la teoría de la música, ni de compases ni de redondas, blancas o negras, sino de cómo un alma debe enfrentarse y encontrar su música. De la actitud ante un tambor, ante la música, ante un público y sobre todo ante uno mismo Qué paradoja, un personaje que salió de su pequeño pueblo en lo más profundo de África, que no pretendía ser músico sino diplomático, terminaría por ser un líder de la educación, la tolerancia y el respeto a las diferencias, además de ser el mejor embajador de África en los EEUU, eso es armonía social.

A los 74 años, Baba siguió enseñando y actuando. Él planeaba volver a enseñar en el Instituto Esalen de estudios holísticos en Big Sur, California, donde acudía dos veces al año, durante los últimos veinticinco años. Su autobiografía, The Beat of My Drum (El golpe de mi tambor) (Universidad de Templo en Filadelfia), estaba programada para su lanzamiento en la primavera de 2002. Cuando fue hospitalizado, los deseos hacia su mejoría fluyeron desde todos los rincones del globo. "Todo el mundo fue tan maravilloso mientras estaba enfermo", dice. ¡Diles que Baba está de nuevo en pie!

Para todos sus partidarios y admiradores desde siempre, la nominación al Pas Hall of Fame de Baba es un mérito natural. "No podría haber llegado en mejor momento", observa Olatunji. "El tiempo es el Gran Juez, puedes pensar que no estás siendo reconocido, pero el tiempo se hará cargo de todo”.

"Sabes", dice, "hay dos palabras que siempre pido a los estudiantes a definir, y las dos tienen cuatro letras, TIEMPO y AMOR. ¿Si das el amor que volverá a ti? Puede no ser de la fuente que tú esperabas, pero vendrá a ti. "

En el libro de Mickey Hart, Drumming al borde de la magia, Olatunji relata: "Los yoruba dicen que cualquiera que haga algo tan grande que nunca pueda ser olvidado se ha convertido en Orisha. Hay varias maneras de celebrar estos Orisha. Hacer sacrificios en el santuario del Orisha y ofrecerles regalos, o bien se organiza un banquete con tambores y baile.  Los Yorubas nombraron, identificaron y deificaron a las energías de la naturaleza y las llamaron Orishas.

Olatunji fue un artista para el cambio. Él cambió su entorno y el de muchísimas personas. Que puede aportar un músico a este cambio de la sociedad, a su entorno más inmediato:

·       Un artista toca un instrumento; un reformador se convierte en instrumento.

·       Un artista recibe el aplauso; un reformador aplaude.

·       Un artista utiliza el talento para triunfar; un reformador utiliza el talento para crear un cambio.

·       Un artista entretiene al público; un reformador transforma a una comunidad e incluso al mundo.


Jesús Arnau

Aquí tienes dos breves audiciones, casi las únicas que hay en la web de Babatunde, una Africa Drum Performance y  la segunda Drums on Fire.

 

Facebook Instituto Tristán       youtube  picasa_svg_