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Audición: Haydn. Adagio del concierto para violonchelo en Do Mayor

Hoy quería traeros una joya de la música. Una joya única para el recogimiento y el dialogo interior y si sabes escuchar, te proporcionará un reencuentro con tu propia alma. En concreto, el segundo movimiento del Concierto en Do Mayor para violonchelo de Haydn, el cual compuso aproximadamente entre 1762 y 1765. Apenas hace 12 años que ha muerto el grandioso Johan Sebastián Bach y tan sólo 3 del no menos grandioso Häendel. El giro que dará la música hacia el Clasicismo, se debe en buena medida a este compositor, muchas veces poco valorado.

Esta obra permaneció perdida durante más de 200 años. Hasta hace poco se creía que Haydn, había producido escasos conciertos pero tras la Segunda Guerra Mundial, salieron a la luz más de veinte, otros siguen perdidos.

El Concierto para Violoncello en Do mayor es una de esas obras que se recuperaron. Escrito para Joseph Franz Weigl, un violoncellista y compositor empleado en Esterháza entre 1761 y 1769. Una copia de la obra llegó a la biblioteca del conde Kolowrat de Praga, a quien le gustaba coleccionar conciertos para violoncello. El conde, como la mayoría de los entusiastas de la música de la época, se preocupaba mucho por contar con las últimas novedades, aunque no se planteaba lo importante que era preservar la música para la posteridad. La obra no se publicó y cuando dejó de tener el atractivo de la novedad, desapareció.

Durante dos siglos se creía que el concierto se había extraviado. En 1937 Anthony van Hoboken, quien catalogó la obra de Haydn, lo incluyó en su monumental catálogo de Haydn como obra perdida, y aunque él no lo supo nunca, la partitura se había conservado en bibliotecas privadas de Praga.

Tras la Segunda Guerra Mundial muchas colecciones privadas de Checoslovaquia fueron confiscadas por el gobierno y llevadas a la Biblioteca Nacional. Fue allí, en 1961, donde el musicólogo Oldrich Pulkert descubrió la partitura manuscrita del concierto. Los estudiosos de Haydn establecieron su autenticidad y su estreno moderno, por el violoncellista Milos Sádlo y la Orquesta Sinfónica de la Radio Checoslovaca dirigida por Charles Mackerras, tuvo lugar el 19 de Mayo de 1962.

 

En el movimiento lento, que nos ocupa hoy, (orquestado sin vientos) el violoncello hace su entrada dramáticamente con una nota larga, tocando mientras las cuerdas de la orquesta vuelven a abordar el tema de la apertura. Dos compases más tarde el cello continúa imitando esta melodía. A Haydn le gustaba este gesto: dentro del movimiento, el violoncello hace su entrada varias veces sobre una nota sostenida. Este movimiento, como el primero, incorpora una cadenza.

Pero, ¿quién fue este genio desconocido de la música? Franz Joseph Haydn, nace en Rohrau, cerca de Viena, Austria, el 31 de marzo de 1732 y muere en Viena, el 31 de mayo de 1809. Fue el segundo de doce hijos, su padre fue reparador de carros y su madre cocinera. Ninguno de sus progenitores sabía leer música. A pesar de todo, es uno de los compositores que mejor representan el periodo clásico, además de ser conocido como el «padre de la sinfonía» y el «Padre del cuarteto de cuerda» gracias a sus importantes contribuciones a ambos géneros. También contribuyó en el desarrollo instrumental de la orquesta, del trío con piano y en la evolución de la forma sonata.

Vivió durante toda su vida en Austria y desarrolló gran parte de su carrera como músico de corte para la rica y aristocrática familia Esterházy de Hungría. Sin libertad para su creatividad, supo reinventarse y dar lo mejor de sí mismo al servicio del arte musical. Aislado de otros compositores y tendencias musicales hasta el último tramo de su vida, estuvo, según dijo, «forzado a ser original». En la época de su muerte, era uno de los compositores más célebres de toda Europa. Tuvo una estrecha amistad con Wolfgang Amadeus Mozart, del que incluso se cree que llegó a ser mentor, y fue profesor de Ludwig van Beethoven.

Con tan sólo seis años, el destino hizo que Haydn se marchara (a once kilómetros de distancia de su pueblo natal) y nunca más vivió con sus padres.

Con tan solo 8 años  gracias a sus dotes músico vocales, Haydn formó parte del coro de la Catedral de San Esteban de Viena durante nueve años, de 1740 a 1749. San Esteban era uno de los principales centros de la música de Europa, en el cual no era nada fácil entrar a estudiar y menos aún como cantor. Haydn fue capaz de aprender sirviendo a los músicos profesionales que había allí. Allí aprendió latín, canto, violín y teclado. La vida en casa de acogida no fue fácil para Haydn, quien después recordaría que pasaba hambre frecuentemente y era humillado constantemente por el desagradable estado de su ropa.

Empezó a trabajar para el príncipe Pál Antal Esterházy en 1762 y, muerto éste en 1763, sirvió a su hermano Nicolás Esterházy, llamado el magnífico, durante casi treinta años. Cualquier músico actual acostumbrado al éxito inmediato y, acostumbrado al mundo de los concursos de fama rápida sería incapaz de entender la capacidad de sacrificio y trabajo de un genio. Tan sólo se puede entender si como él se persigue un Ideal.

En su nuevo cargo, Haydn tuvo una gran responsabilidad, que consistía en componer música para cada ocasión, dirigir la orquesta, interpretar música de cámara con miembros de la orquesta y también de la familia, así como organizar el montaje de óperas (presentaba todas las semanas dos óperas y dos conciertos, además de las obras especiales para los visitantes destacados y conciertos de música de cámara diarios en los que el propio príncipe tocaba un inusual instrumento de cuerdas conocido como baritón, para el cual Haydn escribió numerosos tríos. A pesar del intenso trabajo, Haydn se consideró un hombre afortunado.

Uno de sus amigos en Viena fue Wolfgang Amadeus Mozart, a quien Haydn conoció alrededor de 1784, Mozart contaba 28 años y Haydn 48. Según el testimonio posterior de Michael Kelly y otros, los dos compositores interpretaron juntos cuartetos de cuerda ocasionalmente. Haydn estaba enormemente impresionado por las obras de Mozart y lo elogiaba pródigamente ante otras personas. Mozart, evidentemente, devolvió los honores que le había profesado Haydn con la dedicatoria de un conjunto de seis cuartetos de cuerda, llamados actualmente los Cuartetos de Haydn. Ambos pertenecieron a la misma Logia masónica, en Viena.

 En 1806, tres años antes de su muerte, hizo imprimir unas tarjetas para declinar las invitaciones que recibía con el siguiente texto: «Hin ist alle meine Kraft, alt und schwach bin ich» («Todas mis fuerzas se han ido, soy viejo y estoy cansado»), extraído de la canción El viejo, compuesta en 1796. Haydn falleció el 31 de mayo de 1809 a los 77 años de edad en Viena, mientras la ciudad era atacada por las tropas de Napoleón Bonaparte. Entre sus últimas palabras se encuentra el intento por calmar y tranquilizar a sus sirvientes cuando un disparo de cañón cayó en el vecindario. «Mis niños, no tengáis miedo, donde está Haydn, no puede haber daño».

Fue enterrado en el cementerio Hundsthurm en Gumpendorf, el suburbio de Viena en el que había vivido. Dos semanas después, el 15 de junio de 1809, tuvo lugar un servicio fúnebre en Schottenkirche en el que se interpretó el Réquiem de Mozart en su honor.

 

 

Tumba de Haydn en el cementerio de Viena

La audición que a continuación vas a escuchar está interpretada por el famosísimo violonchelo Davidoff, según los expertos uno de los seis mejores instrumentos que construyo el no menos famoso lutier Antonio Stradivari, ya en sus años de vejez, en donde todo su saber y experiencia se volcaba en cada una de sus joyas que nosotros llamamos instrumentos, su valor actual ronda los 5.000.000 de euros.

La intérprete que lo toca es la grandiosa Jacqueline Du Pré. Es una grabación histórica, no esperes calidad digital, y mentiras de estudio, la interpretación es tan exquisita que no he podido escoger otra.

Para no alargar más esta audición, de ambos: de Du Pré y el Davidoff, hablaremos en próximas entregas. Se merecen un espacio aparte.

Mismas recomendaciones de siempre para las audiciones, especialmente no tener estímulos externos y escuchar con unos buenos auriculares o equipo de sonido de la mejor calidad posible.

 

Autor: Jesús Arnau

Enlace:https://www.youtube.com/watch?v=yPlDGZ2A0Gs

 

 

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