Artículos

Imprimir

La danza Sufí o danza del Universo

Cuenta la tradición, que un día alguien recitó en presencia de Muhammad un bello poema de alabanza a Dios, y que el profeta se levantó y empezó a girar. Entonces alguien le dijo: “Oh Muhammad, qué bonito es este giro”, y él contestó: “Quien no hace un movimiento cuando se habla del Amado no es como nosotros”.
Desde los albores del sufismo, e incluso mucho antes entre los chamanes, se encuentra la práctica de la danza giratoria al son de la poesía y de la música sagrada. Para comprender el profundo sentido de esta danza giratoria, aparece un término árabe que lo define y que se denomina el sama, que significa “escucha” o “audición”, designando de esta forma la práctica de la danza con finalidades espirituales. El sama consiste así en una danza que imita el movimiento circular presente en toda la existencia. Esta es una simbología básica, y el místico giróvago busca participar de esta danza cósmica. Observamos que tanto el macrocosmos como el microcosmos, muestran un diseño circular que se repite constantemente. Esto lo encontramos en diferentes ejemplos de la Naturaleza: el movimiento espiralado del ADN, las huellas dactilares, la circulación de la sangre, los pliegues del cerebro, el agua cuando se arremolina o cuando cae, el humo cuando se eleva, las abejas cuando quieren enviar un mensaje moviendo sus patas en movimientos espiralados, el movimiento de los planetas alrededor del sol, la forma espiral de las galaxias y tantos ejemplos como queramos encontrar.
Esta idea de la circularidad, es la que inspira la danza del sama, simbolizando la Unicidad del Ser...Todo movimiento circular, lo es en relación a un centro, y en este caso el centro es el Corazón... los elementos dispersos del alma son reunidos de nuevo y transmutados en relación a la luz del corazón.


Simbolismo del vestuario ritual en la danza sufí
Es significativo que el atuendo blanco que visten los danzantes durante las ceremonias rituales, la tannure, tiene en su origen etimológico la noción del “horno”, simbolizando así la capacidad alquímica de la danza, para transformar o cocer los aspectos inmaduros del alma.

Otro de los símbolos es la posición de los brazos y las manos durante la danza. La mano derecha mira hacia arriba, simbolizando que recibe el conocimiento del infinito, de Dios, y la izquierda, girada hacia abajo, simbolizando que el conocimiento es transmitido a la humanidad...la condición para poder recibir es primero vaciarse, lo que significa morir a uno mismo. Por ello, el sombreo de fieltro que visten los danzantes, imita las lápidas de los cementerios, queriendo así simbolizar la muerte del ego. En este vacío es donde el sufí se trasciende y encuentra su Sí mismo verdadero, donde vive la Verdad.


Aspectos terapéuticos de la danza sufí
La muerte simbólica que se representa en esta danza, explica la dimensión terapéutica del sama, pues el nafs (alma) es el causante de la enfermedad. Durante el giro toda la actividad pensante del nafs puede ser observada desde la distancia meditativa, ayudando así al proceso de desidentificación, por el cual esta “fuga de ideas” con todas sus proyecciones es reconducida, integrada y reducida, finalmente al silencio de la contemplación. La otra parte, la simbolizada por la mano izquierda, es también profundamente significativa a nivel terapéutico, pues muchas enfermedades surgen de una falta de sentido...este símbolo pues, establece una circulación constante entre el recibir y el dar. Si esta circulación se detiene empieza el bloqueo, el cual es sinónimo de enfermedad.
Aunque el sama como danza es característico de varias órdenes sufíes, una de sus formas más desarrolladas y más conocidas en la actualidad se debe a Mawlana Rumi, el maestro sufí que fundó en Konya la orden Mevlevi de los derviches giróvagos. Para terminar, citamos unos bellos poemas de Rumi como fuente de inspiración:

“Mi Amado está escondido de todos, no lo olvides,
está fuera de toda percepción, no lo olvides.
Visible está en mi pecho, como el sol,
fundido con mi cuerpo, como el alma, no lo olvides”.

“A través de la eternidad
La Belleza descubre Su forma exquisita
En la soledad de la nada;
coloca un espejo ante Su Rostro
y contempla Su propia belleza.
Él es el conocedor y lo conocido,
el observador y lo observado;
ningún ojo excepto el Suyo
ha observado este Universo”

Fuente del libro: “La dimensión terapéutica de la música en el sufismo” de Jordi Delclós.
Recopilado por Gloria López. Bailarina de Danzas Étnicas Orientales.


Para saber más:
Traditional Sufi Ceremonies Ensemble - Sufi Devran

Facebook Instituto Tristán       youtube  picasa_svg_